Tipos de almacenamiento de mercancías y sus principales usos

Tipos de almacenamiento de mercancías y sus principales usos

Hablar de los tipos de almacenamiento de mercancías suena sencillo, ¿verdad? 


Pero si eres responsable de un almacén o del inventario, sabes que, en la práctica, es un poco más complicado. 


En especial porque algunos productos se pierden de vista, hay espacios que se llenan demasiado rápido, pedidos que se retrasan… y la sensación constante de que todo puede funcionar mejor. 


Pues bien, ese es el problema que enfrentan muchas empresas, porque no basta con “guardar” los productos: hay que saber cómo y dónde hacerlo. 


La solución está en entender los tipos de almacenamiento de mercancías y cómo aprovecharlos. 


Y no se trata de un manual rígido ni de fórmulas complicadas. La idea es conocer tus productos, tu espacio y tus necesidades, para luego aplicar la opción correcta en cada situación. 


Si estás listo para dejar de improvisar y empezar a organizar tu inventario, acompáñanos. 


Te mostraremos cómo los diferentes almacenamientos de mercancías pueden hacer tu vida y tu negocio, mucho más fácil. 


La importancia del almacenamiento en la cadena de suministro 


¿Sabías que el almacenamiento juega un papel estratégico dentro de toda la cadena de suministro?


Porque no se trata solo de tener un espacio disponible, sino de cómo ese espacio y su organización afectan la eficiencia, los costos y la satisfacción del cliente. 


  • Función estratégica de los centros de distribución: imagina que tu empresa maneja distintos productos, con diferentes volúmenes, fechas de caducidad o requisitos de temperatura. 


Aquí es donde entran los distintos tipos de almacenamiento de mercancías, que van desde estanterías convencionales hasta cámaras frigoríficas o sistemas automatizados. 


Cada uno tiene un propósito concreto, y su correcta elección permite optimizar el flujo de productos, minimizar los tiempos de preparación de pedidos y, por supuesto, reducir los posibles errores. 


Además, un centro de distribución bien diseñado acerca tus productos al cliente final o a tus puntos de venta de manera más eficiente. 


Esto significa que no solo ahorras tiempo, sino que también aumentas la capacidad de respuesta ante cambios en la demanda, lo que se traduce en una ventaja competitiva. 


  • Impacto en costos y tiempos de entrega: es claro que el tipo de almacenamiento que elijas tiene un efecto directo en los costos operativos y en la rapidez de entrega. 


Por ejemplo, almacenar mercancías en un sistema automatizado requiere una inversión inicial mayor, pero reduce los errores de picking y el tiempo de preparación de pedidos. 


Por otro lado, un almacén tradicional es más económico, pero puede ralentizar procesos si no está bien organizado. 

Del mismo modo, la ubicación y el diseño del almacén impactan en el transporte y en la logística inversa. 


Sobre todo, porque un buen manejo de los tipos de almacenamiento de mercancías ayuda a optimizar rutas, reducir tiempos muertos y disminuir costos de transporte. 


Principales tipos de almacenamiento de mercancías 


En realidad, cuando hablamos de tipos de almacenamiento de mercancías, no se trata solo de disponer de un espacio para guardar productos. 


La forma en que organizas y gestionas tu inventario influye en la eficiencia operativa, los costos logísticos y la velocidad con la que atiendes a los clientes. 


Además, un sistema de almacenamiento bien pensado permite reducir errores, optimizar rutas internas y aprovechar al máximo cada metro cuadrado del almacén. 


Veamos, a continuación, algunas de las opciones más comunes y cómo se aplican de manera práctica en distintos contextos logísticos: 


  • Almacenamiento convencional: este es el clásico de toda la vida. 


Si alguna vez has entrado a un depósito con pasillos amplios, mercancía apilada en el suelo o en estanterías básicas, probablemente viste un sistema de almacenamiento convencional. 


¿Para quién funciona? 


Para empresas que manejan volúmenes moderados, productos que no requieren condiciones especiales y que valoran la flexibilidad. 


Ahora bien, no todo es color de rosa. Este tipo de almacenamiento puede volverse caótico si no se gestiona con orden. 


  • Almacenamiento en racks o estanterías: aquí ya entramos en terreno más estructurado. 


Los racks permiten aprovechar la altura del almacén, lo que es una gran ventaja cuando el espacio horizontal es limitado.
Este sistema es especialmente útil para empresas que manejan productos de diferentes tamaños o que necesitan mantener cierto orden para facilitar el picking (la preparación de pedidos). 


¿La clave? 


Elegir el tipo de estantería que se adapte al flujo de tu operación. Además, no se trata solo de apilar cosas, sino de hacerlo con lógica. 


  • Almacenamiento automatizado: si hablamos de eficiencia, este tipo de almacenamiento se lleva el premio. 


Aquí entran en juego sistemas robotizados, software de gestión, sensores y hasta inteligencia artificial. 


En realidad, todo está pensado para reducir errores, optimizar tiempos y aprovechar al máximo cada centímetro del almacén. 


Es una solución que suele atraer a empresas con alto volumen de operaciones, donde la precisión y la velocidad son críticas. 


Eso sí, no es para todos: requiere una inversión inicial considerable y un cambio de mentalidad en la forma de operar. 


  • Almacenamiento en frío: aquí no solo importa el espacio, sino mantener condiciones específicas de temperatura y humedad para conservar la calidad del producto. 


Por tanto, hay cámaras frigoríficas, congeladores industriales y túneles de enfriamiento, y cada uno responde a necesidades distintas. 


Lo importante es entender que no se trata solo de “guardar en frío”, sino de hacerlo cumpliendo normativas sanitarias y garantizando la cadena. 


Usos y ventajas de cada tipo de almacenamiento 


En este punto, es importante que sepas que cada sistema tiene aplicaciones específicas, ventajas y matices que conviene conocer antes de tomar decisiones logísticas importantes: 


  • Cuándo elegir almacenamiento convencional: sigue siendo una de las opciones más utilizadas, y no es casualidad. 

Su simplicidad y flexibilidad lo hacen ideal para negocios que manejan productos de rotación moderada y necesitan un acceso rápido y sencillo. 


Consiste en estanterías fijas o móviles donde los artículos se organizan de manera ordenada, permitiendo localizar y mover productos sin complicaciones. 


Esta opción resulta perfecta para pequeñas y medianas empresas, tiendas minoristas o almacenes que no requieren procesos automatizados complejos. 


Una de sus grandes ventajas es que permite supervisar el inventario visualmente, detectar errores con rapidez y adaptarse a cambios en la cantidad o tipo de productos sin grandes inversiones.

 

  • Sectores que requieren racks y estanterías: industrias como la logística industrial, la automoción, la construcción o los grandes distribuidores minoristas necesitan estructuras robustas para almacenar productos voluminosos o pesados.

 

Estas soluciones son prácticas para aprovechar la altura de los almacenes, organizando los productos de manera vertical y segmentada. 


Por lo tanto, no solo optimizan el espacio, sino que facilitan la gestión de inventarios complejos y reducen el riesgo de daños a la mercancía. 


Lo mejor es que los racks y estanterías se adaptan a diferentes tipos de carga, desde palets hasta cajas individuales, ofreciendo versatilidad para distintos modelos de negocio. 


  • Beneficios del almacenamiento automatizado: por supuesto, el almacenamiento automatizado lleva la eficiencia a otro nivel. 


En términos prácticos, integra tecnología de control, robots y software de gestión, lo que sirve para mover y ubicar productos sin intervención manual. 


Por lo tanto, este tipo de almacenamiento es ideal para empresas de e-commerce, distribución masiva o cualquier operación donde la rapidez y la precisión sean determinantes. 


A su vez, es de utilidad para manejar grandes volúmenes de forma escalable, sin necesidad de ampliar físicamente el almacén. 


  • Casos prácticos del almacenamiento en frío: mantener la temperatura adecuada no solo conserva la calidad de los productos, sino que garantiza la seguridad del consumidor y el cumplimiento de regulaciones. 


Por ejemplo, en la distribución de alimentos frescos para supermercados, las cámaras refrigeradas son clave para organizar la mercancía de manera que la rotación sea rápida, se minimicen pérdidas y los productos lleguen en condiciones óptimas. 


Retos y tendencias del almacenamiento en México 


Si tu empresa está creciendo o simplemente buscas optimizar tu operación logística, entender lo que está pasando en el mundo del almacenamiento en México es más que necesario. 


Los tipos de almacenamiento de mercancías están evolucionando rápido, y quedarse atrás puede costar tiempo, dinero y oportunidades. 


Así que vamos al grano: ¿cuáles son los retos y hacia dónde se están moviendo las tendencias? 


  • Digitalización y sistemas de gestión de almacenes (WMS): en México, cada vez más empresas están apostando por sistemas de gestión de almacenes (WMS) para tener control total sobre sus inventarios, movimientos, tiempos y espacios. 


Y no se trata solo de tener “un software bonito”, sino de integrar tecnología que realmente te ayude. 


Por eso mismo, un buen WMS puede transformar por completo la forma en que operas. Desde automatizar el picking hasta crear reportes en tiempo real, pasando por alertas de rotación lenta o productos próximos a caducar. 


¿El resultado? Menos errores, más eficiencia y una visión clara de lo que está pasando en tu almacén. 


Ahora bien, el reto está en la implementación. Muchas empresas aún operan con hojas de Excel o procesos manuales, y dar el salto digital implica capacitación, inversión y cambio de mentalidad. 


  • Sostenibilidad y eficiencia energética: otro tema que está ganando fuerza y que no se puede ignorar; es la sostenibilidad. 


En México, el almacenamiento de mercancías está empezando a alinearse con prácticas más responsables, tanto por conciencia ambiental como por presión regulatoria y de mercado. 


¿Qué significa esto en la práctica? 


Por ejemplo, usar iluminación LED en los almacenes, instalar sensores de movimiento para reducir el consumo eléctrico o implementar sistemas de refrigeración más eficientes. 


También se observa un interés creciente en el uso de energías renovables, como paneles solares en techos de centros logísticos. 


Y no solo se trata de energía. 


La sostenibilidad también abarca el diseño de los espacios, el uso de materiales reciclables en embalajes, la optimización de rutas internas para reducir el uso de montacargas y hasta la reutilización de racks y estanterías. 


Conclusión: cómo seleccionar el tipo de almacenamiento ideal para tu negocio 


Pues bien, escoger el tipo de almacenamiento de mercancías adecuado no es una cuestión de encontrar un espacio disponible. 


Ante todo, es entender las necesidades de tu negocio, el flujo de tus productos y la manera en que cada decisión impacta en la eficiencia, los costos y la satisfacción del cliente. 


Y es que cada empresa tiene su propio ritmo, sus prioridades y sus desafíos, por eso no existe una solución única. 

Lo importante es analizar con claridad qué tipo de almacenamiento se ajusta mejor a tu inventario, a tu volumen de operaciones y a tus metas de crecimiento. 


En KENSA Logistics sabemos que detrás de cada cliente hay alguien que busca respuestas rápidas y soluciones eficaces. 

Por eso, no solo ofrecemos espacios o logística: ofrecemos tranquilidad. 


Así, cuando eliges un tipo de almacenamiento con nuestro acompañamiento, no solo estás optimizando tu inventario. De hecho, estás contando con un socio comprometido que entiende tu negocio y verifica que cada paso se haga de manera correcta. 


Si quieres tomar decisiones sobre los tipos de almacenamiento de mercancías y asegurarte de que tu logística sea eficiente, rentable y confiable, no dudes en contactarnos.  


En KENSA Logistics, transformar tus desafíos en soluciones efectivas es nuestro compromiso diario.